martes, 10 de febrero de 2026

HISPANOTERAPIA: ¿MISIÓN IMPOSIBLE?


Llevo ya dos semanas en Colombia y veo la dificultad de la empresa en la que me veo inmersa. Es muy difícil desterrar de una mente que ha sido adoctrinada durante  cinco o seis generaciones los conceptos que se les ha enseñado en la escuela y en todos los aspectos de la vida.

Cuando trato de explicarles a mis amigos, a los que amo profundamente,  la diferencia entre Colonia y Virreinato hay confrontación segura. La palabra virreinato les suena a rey, a vasallaje, a discriminación y esclavitud. Me produce un profundo dolor porque veo una herida en su corazón, una herida que viene por los relatos que han oído generación tras generación desde la más tierna infancia en la casa y en los colegios y que les impide oír esa palabra.

Yo quiero explicarles que ellos eran iguales en todos los derechos y deberes a cualquier virreinato de España peninsular, porque todos éramos una unidad pero no es posible hablar de ese tema.

Las heridas abiertas que llevamos todos a cuestas son tan profundas y dolorosas que generan RE-sentimientos ( dolor que se vuelve a sentir como si estuviera pasando en el presente) y basta una palabra que toca la herida para volver a sentir el dolor.

Veo sus heridas y veo las mías, aún sin sanar, por más años de terapia en las que he ido sanando heridas. ¿Y yo pretendo ayudar a sanar tanto dolor?. Pido a Dios, en su absoluta misericordia, que se apiade de nosotros porque esa pretensión mía de ayudar a liberar los corazones del dolor ancestral es de mucha soberbia.

Solo puedo liberar mi propio dolor pues es lo que me muestran. Ellos son mi espejo donde puedo ver el dolor de mis ancestros; ellos dejaron sus casas, familias, amigos y haciendas para no volver jamás y llegaron a estas tierras donde tuvieron que crear una nueva familia. En los corazones de aquellos hombres estaban  sus seres queridos pero también la nueva familia que empezaron a construir en las nuevas tierras en las que se iban aposentando.

Me pongo en la piel de los padres, mujeres, hijos, hermanos y amigos de todos los que se aventuraron a tomar un barco y venir a tierras lejanas donde sabían que no iban a volver jamás; veo y siento su dolor: de los que se marcharon y de los que se quedaron, pero sobre todo, de los que se quedaron y les digo las frases sanadoras que utilizo con las personas que vienen a mi consulta:

"Os veo, veo vuestro dolor. Ahora os veo".

"Gracias, lo siento, perdóname, te amo".

"Os perdono y me perdono".

"Os libero y me libero".

Como se con total certeza,  que todo lo de fuera me muestra mi interior trato de enfocarme en sentir mi dolor como lo hago con cualquier persona que viene a mi terapia y quedarme sintiendo hasta que pasa para poder traspasar el dolor y poder sanar esta Matrix 


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