Lo más importante es saber que para cambiar la realidad es necesario un cambio de visión sobre un hecho o persona en concreto. Normalmente tenemos la "mirada" negativa sobre algún familiar o suceso acontecido en el pasado que nuestros padres nos inculcaron, es decir, si mi madre tenía problemas con su suegra yo tenía un concepto negativo sobre mi abuela paterna.
Cuando hacemos un trabajo profundo terapéutico podemos ver con una mirada limpia el tema que nos trae a terapia y cuando podemos "ver" a nuestros ancestros con una mirada limpia se produce un sentimiento de compasión y amor verdadero naciendo en el corazón una necesidad de pedir perdón por haberla visto con la mirada de otra persona que estaba enojada con el ancestro que estamos perdonando.
Cada vez que una persona hace este proceso su realidad objetiva cambia significativamente.
Yo trato de profundizar en mí misma para cambiar no solo mi realidad personal sino la de la colectividad porque estoy convencida que se puede hacer de la misma manera, pues tengo la certeza absoluta que todo lo que observo es mi proyección.
En estos momentos de mi vida estoy notando cambios profundos en mi realidad y trato de averiguar qué me están mostrando los comportamientos de las personas de mi entorno.
Después de mi maravilloso viaje de tres meses por Colombia he notado cambios muy importantes en mí pero también reacciones extrañas y negativas de algunas personas cercanas. Lo más importante ha sido comprobar que no me afecta cuando eso hubiera significado un dolor muy grande en el pasado.
Por supuesto afloran viejos sentimientos de rechazo, de abandono que ya casi me dan risa pero también he visto odio en miradas que me han impactado porque antes no era consciente de esas miradas o actitudes despectivas. De haberlo sido me hubieran destrozado, por lo tanto no las veía aunque sufría mucho.
Como digo, ante estos nuevos comportamientos que me dejan impactada por lo novedoso y extraño del proceder de algunas personas cercanas me he dedicado a meditar durante horas y horas centrándome en la respiración para no dispersarme con los pensamientos que llegan en tropel a la mente.
He podido verme en capas más profundas a donde jamás había llegado y he podido ver alojado allí, bien oculto, una energía de obscuridad que odia con toda el alma a la parte divina y amorosa que habita en todo ser humano. Esa energía no quiere ser amada y trabaja en secreto para provocar rechazos y mal entendidos entre los familiares y amigos que más nos importan.
Al verla ahí afuera y saber con certeza que la veía porque la estaba proyectando en esas personas que hacían de espejo para mí pude ver el odio de esa energía y el desprecio total y absoluto por mí y por la humanidad en general.
Sentí una infinita compasión por todos los que me estaban mostrando, sin ser conscientes, ese odio pues vi que venía de esa energía de obscuridad que no sabe nada del AMOR. Sentí compasión por mi propia energía y por la de la humanidad.
Es cierto que hace tiempo que se de esa energía pero no la había visto ahí afuera, aunque si había sentido sus efectos como he explicado anteriormente.
Estoy muy agradecida de poder haber vito en mí odio, envidia, resentimiento, rencor, soberbia actuando en la sombra, provocando dolor en mis seres queridos sin yo saber absolutamente nada de lo que en verdad estaba ocurriendo.
Sanar es cada vez estar PRESENTE pues cuando no lo estamos es la sombra quien actúa a través nuestro. Dedicar tiempo a quedarse quieto observando la respiración es una manera de tomar posesión de nuestro propio cuerpo e ir desalojando esa energía de ocupación que nos acompaña desde que tenemos conciencia del YO.
No hay comentarios:
Publicar un comentario