miércoles, 15 de julio de 2026

UN CASO PERSONAL

 Hace unas semanas un familiar me pidió ayuda para su niño porque el pequeño pierde el control fácilmente, llama poderosamente la atención, es muy activo y se enfada muy fácilmente.

Observando al niño puedo verme de pequeña y decido empezar dándole Flores de Bach y más adelante trabajar con la madre que no cree o mejor, tiene miedo al proceso terapéutico que realizo.

Decido trabajar sobre mí misma pues viendo al niño me veo de pequeña.

La ficha se me cayó completamente cuando empiezo a verme a lo largo de la vida siendo muy intensa en las cosas y personas que amo. Esa intensidad provoca que las personas puedan sentirse arroyadas o intimidadas provocando que se alejen sin decir nada, simplemente de la noche a la mañana desaparecen sin dejar rastro. 

Me he vuelto loca tratando de entender que había dicho o hecho para que siempre ocurriera lo mismo y ya llegué a aceptarlo sin causarme dolor alguno.

Al caerseme la ficha pude entender el rechazo de mi madre y de otros familiares y sentí una infinita compasión por ellos y por mí.

Vi esa energía arrolladora dentro de mí empujándome a hacer cosas o tener comportamientos que generaban respuestas en las personas hacia mí que provocaban dolor.

Pude ver qué esa energía dominaba a mí padre y tíos paternos y pude sentir también compasión por ellos y les pedí perdón por haberles juzgado yo también. Mi madre no podía soportar esa fuerza que la desestabilizaba y yo de pequeña me convertí en su escudero fiel que la defendía de quien yo juzgaba que le hacía daño.

Entendí todo, absolutamente todo.

Lo maravilloso es que el niño lleva una semana y medía comportándose como un angelito, justo el tiempo que yo empecé a ver un aspecto que no lo había visto nunca con tantísimas claridad.

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